Acoso escolar ¡Mamá, papá, tienen que leerlo!

Acoso escolar, ¡mamá, papá, tienen que leerlo!

El acoso escolar consiste en un comportamiento de maltrato constante, casi sistemático, hacia ciertas personas. El acosador demuestra su superioridad a través de su fuerza física, de su influencia social o de sus capacidades intelectuales frente a otros que carecen de sus habilidades o fortalezas. Por otra parte, el acosado carece de recursos para enfrentar a su agresor y permanece en un estado pasivo o semi-pasivo, reforzando, con esta conducta, que es una víctima perfecta.

Tanto el acosado como el acosador requieren de una ayuda inmediata. Ambos necesitan aprender ciertas actitudes y comportamientos sociales que sean adecuados para la convivencia en cualquier momento y lugar. Es necesario trabajar con ellos en la aceptación y el respeto a sí mismos y a los demás. También deben aprender a ser asertivos y a expresar sus necesidades de una manera positiva y adecuada.

Es muy importante que los adultos que sospechen que sus hijos o alumnos están involucrados en algún tipo de acoso escolar, tomen cartas en el asunto y les ofrezcan ayuda y apoyo incondicional.

Basándome en las sugerencias del autor William Voors, trabajador social y clínico titulado con más de 20 años de experiencia, y mis propias vivencias en este asunto, éstas serían algunas de las recomendaciones para los padres y maestros:

¿Cómo ayudar al acosado o víctima?

  • Abrir el diálogo y hablar con calma acerca del asunto. No se recomienda que el adulto se enoje o se moleste por la debilidad del acosado.
  • Tanto el adulto como el acosado deben aceptar los sentimientos que provoca el acoso. Es decir, se tienen que reconocer los sentimientos de enojo, impotencia, miedo o tristeza.
  • Escuche a su hijo o alumno de manera activa y repita o parafrasee lo que le dice, como muestra de que lo está escuchando y, de alguna manera, para que también él se escuche a sí mismo.
  • Proponga a su hijo o alumno encontrar soluciones posibles. Permita que él las exprese primero y después ofrézcale sus propias sugerencias para que él las considere y analice la posibilidad de aplicarlas.

Algunas posibles soluciones:

  • Algunos adultos no encontrarán acertada esta primera sugerencia de ignorar la conducta del acosador, sin embargo, muchos de los instigadores disfrutan de observar las reacciones que provocan en su víctima. Sí ésta no reacciona, se acaba el interés por molestar e irán en busca de otra.
  • Hablar con asertividad con el acosador y establecer acuerdos de respeto. Se recomienda que el acosado practique la forma en la que hablará con su victimario para hacerle sus propuestas.
  • Hacer amigos para evitar estar solo ante cualquier intervención de acosador.
  • Informar a los adultos de confianza sobre las conductas intimidatorias del acosador.

Cómo ayudar al acosador / instigador o vicitimario:

  • Lo primero que tiene que aprender un acosador es la empatía. Será fundamental que los adultos cercanos le enseñen a ponerse en el lugar del otro. El adulto debe ser modelo de empatía y comprensión ante los sentimientos de los demás.
  • El acosador necesita experimentar “amor incondicional”. Es necesario que lo reciba principalmente de sus padres o familiares cercanos, si esto no es posible, alguien debería de ofrecérselo. En muchos casos, los maestros son la última oportunidad que tienen algunos niños y jóvenes para recibirlo.
  • El amor incondicional implica: disciplina con respeto, pero con firmeza, trato amable, palabras sanadoras de perdón y agradecimiento, supervisión adecuada y acuerdos justos.

El amor es la solución a todos nuestros problemas sociales. Quien vive en el amor, aprende a darlo y a recibirlo de manera natural. Seamos ejemplo y modelo de convivencia amorosa y respetuosa para nuestros hijos y alumnos, y estaremos contribuyendo a terminar con el acoso escolar. No más víctimas ni victimarios. Solamente personas de paz.