Un buen contrato de renta

Un buen contrato de renta

Cuántas veces nos hemos dado cuenta del caso de un vecino, un pariente, amigos, etc. que han padecido con su inquilino todo un tormento, ya porque este no deja la casa que le dieron en renta, porque se fue y no pagó los últimos meses de renta, dejó la deuda del teléfono, agua, energía eléctrica, gas; o peor aún, dejó daños en la casa arrendada, quitó ventanas, puertas, tarja, lavabos, otras cosas más…

Lo que más grave, es cuando se dan casos en que el inquilino no quiere dejar la casa o el terreno que se le dio en renta, a sabiendas de que nunca le fue presentado un contrato de arrendamiento, sino que de palabra se le otorgó el uso y disfrute del inmueble, pretendiendo posteriormente justificar dolosamente una posesión sobre el predio o en el último de los casos, presionar al propietario legítimo para que le otorgue una remuneración económica y “apenas así me salgo de tu casa”, dice el desvergonzado arrendatario, todo un lobo con piel de oveja.

En el ideal del derecho, esto no debe suceder, mas sin embargo, suele pasar, y suele pasar a cualquiera, porque nunca se sabe qué persona llega a rentar nuestra propiedad, aún y que se pidan referencias personales, para el caso de conflicto judicial con ese nefasto arrendatario poco importarán; lo que sí importará y mucho, es que en principio contemos con un buen contrato de arrendamiento, donde fijemos las reglas de uso y los términos de cumplir con las obligaciones recíprocas y el derecho a disfrutar la cosa, para el inquilino, y a recibir una retribución como renta, en el caso el dueño del bien. Pero veamos más allá, cuando se llega al caso del conflicto, aunque justo es decir que no todos los inquilinos son un problema, no hay porqué satanizar a nadie, luego a quién rentamos!; ya con el conflicto en puerta, resulta siempre importante, que en nuestro contrato de renta se hayan anticipado determinadas circunstancias, digamos, para el caso de que el arrendatario haya abandonado el bien en renta, dejando deudas relativas a energía eléctrica, agua, teléfono, gas, etc., daños al inmueble o robo al mismo, para eso debió haberse estipulado en el contrato un deposito en dinero por parte del inquilino, por un monto equivalente a una o dos mensualidades, como garantía para cubrir precisamente esos saldos insolutos.

Para el caso de que el inquilino no entregue la propiedad al terminar el contrato, o que haya dejado la casa, sin pagar una, dos, cinco, etc., de las pensiones rentarias, es importante haber dejado bien en claro dentro de nuestro contrato, un fiador solidario del arrendatario, con solvencia económica bastante y demostrable con propiedades bienes raíces; es cierto, la Ley Civil prevé este tipo de situaciones, que posteriormente se traducen en dinero, el problema en la práctica se presenta cuando se pregunta el arrendador: “¿A quién se lo cobro?” En muchos de los casos el arrendatario no es solvente, no tiene bienes que garanticen sus adeudos por medio del embargo, y en otros tantos casos, el inquilino huyó, literalmente, dejando tras de sí la deuda; aquí es donde es importante la figura del fiador solidario, quien responderá de las deudas que deje el arrendatario o inquilino.

Para ayudar a mejorar esas situaciones, sobre todo, preverlas utilizando una herramienta que como acto jurídico dispone la Ley, en esta ocasión presentamos a nuestros amigos lectores, un ejemplo de contrato de arrendamiento; con la verdadera intención de dejarlo a su disposición y esperando que en algún caso de arrendamiento sobre determinado bien, sirva a sus intenciones y en consecuencia a proteger sus intereses y bienes.