¿Cómo sobrevivir a la adolescencia?

¿Cómo sobrevivir a la adolescencia?

Para muchos hijos y sus padres, la adolescencia, puede convertirse en un cúmulo de ataques emocionales cuando, con demasiada frecuencia parecen atacarse violentamente unos a otros.

No obstante, estudios realizados recientemente han demostrado que la mayor parte de los adolescentes aprecian a sus padres y sienten que se llevan bien con ellos.

Entonces, ¿por qué a tantas personas les parece tan difícil la adolescencia? Porque es una época de desarrollo físico rápido y de cambios emocionales profundos. Esto puede resultar confuso e incómodo para el hijo y los padres por igual.

Las transformaciones físicas

Los cambios rápidos de la adolescencia se inician gradualmente, aproximadamente a partir de los once años en las niñas y los trece años en los niños. Los cambios hormonales responsables de esto realmente se inician unos años antes, e incluso a esta edad pueden ocasionar periodos de malhumor y de inquietud.

Las niñas presentan estas transformaciones antes que los niños, y durante los primeros tres o cuatro años, parecerá que madurarán con mayor rapidez. Después se emparejan los niños. Al llegar a los 17 años de edad se convierten en jóvenes que pueden tener la estatura de sus padres, y son capaces a su vez de tener hijos.

La necesidad de recibir afirmación repetida

Algunos adolescentes se preocupan intensamente por su aspecto. Debido a la velocidad con la velocidad que producen los cambios físicos. Puede ser que necesiten recibir afirmación repetida especialmente si no están creciendo o madurando tan rápidamente como sus amigos.

Es preciso que ellos (y sus padres) estén conscientes de que existen grandes diferencias en cuanto a la edad que se presenta el crecimiento acelerado, a la edad a la que todas las chicas tienes su primera menstruación, a la que los chicos empiezan a cambiar de voz. El crecimiento y el desarrollo consumen una gran cantidad de energía, y esto quizás sea el motivo por el cual los adolescentes suelen necesitar muchas horas de sueño.

Tal vez resulte irritante que se despierten tarde pero no necesariamente se debe a la holgazanería de su parte.

Así como los adolescentes empiezan a aumentar en estatura, a rasurarse o a menstruar; así también empiezan a pensar y sentir de manera diferente.

Comienzan a establecer relaciones estrechas fuera de la familia, con amigos de su propia edad. Las relaciones en el seno familiar también se transforman. Los padres dejan de ser lo más importante a los ojos de los hijos conforme estos desarrollan un interés más amplio fuera de la familia. En esta época, los jóvenes desarrollan puntos de vista propios que con frecuencia no son compartidos por los padres, y es factible que se presenten auténticos desacuerdos.

Como todo el mundo sabe, los adolescentes pasan mucho tiempo en compañía de personas de su edad, o hablando por teléfono con amigos.

Aunque esto puede resultar fastidioso, contribuye a que el adolescente adquiera un sentido de identidad definido, muy distinto al de sus padres. Estas amistades señalan el momento en el que empiezan a aprender a relacionarse con otras personas. La ropa y el aspecto también adquieren una gran importancia, para su autoestima y como una manera de declarar una independencia cada vez mayor de la familia.

El papel especial que juegan los padres

Los padres con frecuencia se sienten rechazados, y en cierto sentido así es. Pero este rechazo aparente es necesario para los jóvenes se conviertan en adultos con su propia identidad. Pueden ser que surjan pleitos y discusiones frecuentes, pero tal vez no tenga nada que ver con la personalidad de los padres, y se deban más bien al hecho de que son padres, y los hijos se quieren independizar cada vez más de ellos para poder tener su propia vida.

Los jóvenes quieren probar nuevas cosas como parte de su independencia, aunque luego reconocen que es la poca experiencia con la que cuentan para apoyarse en momentos de presión. Esto puede ocasionar cambios rápidos en la confianza en sí mismos, y el comportamiento puede ser muy maduro en un momento, para ser verdaderamente inmaduros después. El hecho de sentirse molestos e inseguros puede hacer que parezcan infantiles, cosas que con frecuencia se expresa a través de un comportamiento enfurruñado más que en un malestar abierto. Es preciso que los padres se muestren por demás flexibles para manejar todo esto, y quizás ellos mismos se vean sometidos a una tensión considerable.

El impulso por buscar emociones

La adolescencia es la época en las que las personas empieza a aprender con seriedad acerca del mundo y el lugar que ocupa en él. Esto implica probar nuevas experiencias, algunas de las cuales puedan resultar de riesgo, o incluso peligrosas.

Los individuos de esta edad desean vehemente buscar emociones en formas que a la mayor parte de los adultos les resulta sumamente difícil comprender; y las actividades emocionales pueden ser peligrosas.

Afortunadamente la mayor parte de los adolescentes se las arreglan para encontrar una salida a su emoción a través de la música, el deporte u otras actividades que implican un gran consumo de energía pero con poco riesgo físico real.

Experimentan con el alcohol, las drogas o cigarrillos y suele ser en compañía de otros. Aquellos que los hacen solos se encuentran en peligro mucho mayor. En estas situaciones, puede ser que las advertencias provenientes de otros adolescentes tengan más efecto que las de los adultos.

Problemas frecuentes

1. Problemas emocionales

Las investigaciones realizadas demuestran que en algún momento 4 de cada 10 adolescentes se siente hasta tal punto miserable que han llorado y han querido alejarse de todo y de todos.

En el transcurso de su adolescencia, más de 1 de cada 5 se subestima al punto de pensar que no vale la pena vivir. Estos sentimientos frecuentes pueden ocasionar un estado de depresión que quizás a los demás no les resulte obvio.

Comer en exceso, dormir demasiado y tener preocupación exagerada y persistente por el aspecto personal también pueden construir signos de angustia emocional. pueden surgir fobias y ataques de pánico, que son signos más evidentes.

Los estudios recientes sugieren que es frecuente que los trastornos emocionales no sean identificados ni siquiera por familiares y amigos.

2. Problemas sexuales

Los extraordinarios cambios físicos de la adolescencia pueden ser sumamente inquietantes para algunos adolescentes, en especial para quienes son tímidos y no son afectos a plantear preguntas. En sentido opuesto, la inquietud puede manifestarse a través de fanfarronear en exceso sobre la habilidad y las experiencias sexuales.

Afortunadamente la mayor parte de los adolescentes son bastantes cuidadosos para elegir a sus parejas. La promiscuidad y la relación sexual repetida sin protección alguna suelen constituir signos de problemas emocionales subyacentes. También pueden iniciar un estilo de vida propenso a correr riesgos.

3. Problemas de comportamiento

Los adolescentes y sus padres usualmente tienen buenos motivos para quejarse mutuamente de su comportamiento. Los padres con frecuencia sienten que han perdido el control y la influencia que tenían sobre su hijo. Aunque los adolescentes reconocen la necesidad de tener disciplina y resienten las restricciones que sus padres imponen sobre su libertad y su capacidad cada vez mayor para decidir por sí mismos.

Los desacuerdos son frecuentes como parte de la lucha que el joven emprende por forjar su propia identidad. Esto es absolutamente normal, aunque puede llegar al punto en el que los padres pueden perder el control, y no saber dónde se encuentran sus hijos, que se proponen y que es lo que les está sucediendo. La experiencia demuestra que los jóvenes corren un mayor riesgo de meterse en problemas si sus padres ignoran en dónde se encuentran.

4. Problemas escolares

El negarse a asistir a clases constituye un signo de renuencia a separarse de los padres. Lo más probable es que esto se haya presentado con anterioridad, en la escuela primaria. Los niños que manifiestan este problema con frecuencia padecen síntomas físicos tales como dolor de cabeza o de estómago. Por el contrario, aquellos que asisten a clases pero luego se van de pinta habitualmente se sienten infelices en casa frustrados en la escuela, de modo que se pasan los días con otros que sienten lo mismo que ellos. Los problemas emocionales afectan el trabajo; y la preocupación por su propia persona o por lo que está ocurriendo en casa, hace que se le dificulte la concentración.

5. Problemas legales

La gran mayoría de los jóvenes no infringen la ley, y quienes usualmente lo hacen son los chicos. Las infracciones repetidas pueden reflejar una cultura familiar, aunque también pueden ser resultado de la infelicidad o de la aflicción, de modo que siempre vale la pena explorar estas emociones cuando un adolescente se mete repetidamente en problemas.

6. Problemas en el comer

Una causa frecuente de infelicidad es la preocupación por el peso y la figura. Los adolescentes que sienten que están excedidos de peso o son víctimas de burlas de los demás, pueden volverse infelices y llegar a despreciarse a sí mismos.

Esto puede conducir al retraimiento social y ocasionar que empiecen a comer para consolarse, lo cual puede llevar a que suban más de peso y se desprecien todavía más. Lo más importantes asegurar que se sientan contentos con su personas, independientemente de su peso o figura.

Muchos adolescentes se ponen a dieta, en especial las chicas, pero afortunadamente son pocos los que desarrollan trastornos serios en el comer, la bulimia y anorexia. No obstante, es más probable que estos se presenten en aquellos que hacen dietas enserio, tienen baja autoestima, están sometidos a presiones y fueron obesos de niños.

7. Las drogas y el alcohol

La mayor parte de los adolescentes jamás consumen drogas, la mayoría que lo hace nunca van más allá de experimentar con estas sustancias. A pesar de la publicidad que se hace al respecto de otras drogas, el alcohol constituye el problema más frecuente que aqueja a los adolescente.

Como manejar esta etapa

En tu calidad de padre, puedas estar seguro de que la ansiedad que tú sientes se equipara con creces con la incertidumbre, la confusión y la infelicidad que tu hijo padece.

A pesar de ello, la mayor parte de los adolescentes no desarrollan problemas graves. La mayor parte de las dificultades no son graves ni se prolongan por mucho tiempo. Quizá esto no constituya un gran consuelo para quienes están batallando por superar esta etapa.

Es factible que los padres empiecen a sentir que han fracasado. Sin embargo, a pesar de lo que se diga al calor de las circunstancias, los padres juegan un papel crucial en la vida de sus hijos. Una de las tareas que deben cumplir es brindarles una base segura. Para garantizarlo es preciso que ambos padres se ubiquen como aliados del hijo.

¿Cómo establecer reglas fundamentales?

A pesar de las protestas de los adolescentes, la existencia de las reglas sensatas puede constituir el fundamento de una vida familiar feliz y disciplinada. Las reglas deben de ser claras, de modo que todo el mundo sepa en qué posición se encuentra, y es preciso aplicarlas de manera consistente.

Las reglas deben ser razonables y volverse menos restrictivas conforme a los hijos de mayor edad se vuelven más responsables. Es preciso que los padres identifiquen aquello que es importante, aquello que requiere reglas.

Si bien algunos asuntos no son negociables, debe de haber un margen de negociación para otros. Como padre, es necesario que constituyas una fuente cálida de consejos, simpatía y consuelo.

Esto únicamente se dará si tus hijos saben que no los atacaras automáticamente con un juicio, una crítica o un consejo rutinario. La prioridad esencial es escuchar. Por ultimo tienes que ser realista. No esperes que tus hijos se muestren agradecidos. Probablemente no lo hagan hasta que tengan a sus propios hijos y se percaten de lo agotadora que puede ser la labor de los padres.

¿A quién acudir en busca de ayuda?

Haya ocasiones en que la familia (o el adolescente) es incapaz de salir adelante, a pesar de tener toda la voluntad del mundo. Si esto sucede, se puede analizar las preocupaciones acerca de los cambios de la adolescencia o sobre las relaciones con el médico familiar.

Si surgen problemas en la escuela, obviamente los maestros pueden constituir una valiosa fuente de información. Tal vez el maestro pueda sugerir la participación de un especialista en salud mental. Estas personas pueden indagar si existen problemas particulares en cuanto al aprendizaje, pero también pueden apoyar si el problema son las relaciones.

Cuando los adolescentes sufren confusión o aflicción durante muchos meses y lo manifiestan a través de la depresión, ansiedad, trastornos graves en el comer o comportamiento difícil, y estas condiciones persisten, se requiere ayuda externa. Pueden ser que tus hijos deseen, naturalmente, consultar al médico a solas conforme tienen mayor edad y desarrollan el deseo de tener intimidad e independencia.

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