6 remedios efectivos para un corazón roto

6 remedios efectivos para un corazón roto

¿Tu relación terminó? ¿Tienes el corazón roto? Terminar una relación genera dolor, angustia, temor, odio, ansiedad, enojo, culpa y dolor psicológico. Al mismo tiempo, se pueden experimentar sentimientos de alivio, bienestar, esperanza por la separación, pero, continuar con cariño, amor y deseo por esa persona con la cual llevaste la relación.

Todos estos sentimientos contradictorios entre sí se experimentan en distintas oleadas de intensidad; “decir adiós duele”.

Pero ¿por qué duele tanto? Entender el dolor de una separación puede ser menos angustiante si nos detenemos a reflexionar lo que parece que estamos perdiendo del pasado, presente y futuro de la relación.

Pasado. La relación de pareja es un espacio de convivencia que va formando recuerdos. Algunos de éstos, dolorosos, que pudieran impulsarnos a continuar con la despedida, pero otros hermosos que pueden hacer la separación más difícil. Incluso los recuerdos hermosos pueden mantener la esperanza de una reconciliación viva y muchas veces eso alarga y complica la separación.

Presente. La relación de pareja en la mayoría de las ocasiones, viene a ser la relación más importante en la vida de una persona. Es por esto que cuando la relación se rompe, comienzan a cambiar muchas cosas de nuestro día a día (rutina, actividades de fin de semana, ya no hablamos en plurar). Nuestra forma de caminar ya no es de la mano o abrazados. Incluso hay cambios en porciones de nuestra identidad, ya no eres “El esposo de… “, “La esposa de…”, “Parte de la familia…”, “La novia de…”.

Futuro. Parte esencial de la relación de pareja es hablar, pensar, soñar y planear el futuro. La boda, viajes, hijos, la vejez, la casa, salidas, conciertos. Grandes y pequeños son los planes que se hacen en pareja y que al terminar la relación estos se desvanecen dolorosamente.

Por eso las frases “el mundo se me ha roto en mil pedazos”, “me duele el alma” o “tengo el corazón roto” son descripciones comunes que tratan de describir el dolor profundo que se puede llegar a experimentar cuando una relación termina.

La transición a la soltería.

Puede haber dos extremos:

1) Rencor hacia la ex pareja. El odio hacia la ex pareja es, aunque muchos lo pudieran dudar, un sentimiento que los une a ella. El odio nos obliga y nos ata. Nuestros pensamientos son dirigidos por la falta de perdón hacia la persona a quien estamos intentando olvidar. Esto es vivido con mucha frecuencia porque tomamos el papel de víctima y no reconocemos nuestros propios errores dentro de la relación. Así depositamos toda la responsabilidad por la ruptura y por nuestras heridas en la otra persona.

2) Culpa extrema. El otro extremo del ejemplo anterior, el sentirnos enteramente responsables por la ruptura de la pareja. Sentimiento que hace más difícil la separación. Aquí, por nuestros errores, nos ponernos como los “agresores”.

Mientras no podamos ver que la relación de pareja como responsabilidad compartida, “50 y 50”, es muy probable que batallemos para separarnos y también batallemos para tener una nueva relación sana.

No sabemos estar solos. Para muchas personas la ansiedad y el temor que viven al enfrentarse a la soledad es insoportable. Esto se da por factores múltiples pero una de las razones principales es porque no han aprendido a hacerse compañía a sí mismos.

Sin embargo, si reflexionamos un segundo en este punto ¿cómo puedo pretender ser buena compañía para otro, si yo mismo no aguanto el estar conmigo mismo? Si aprendemos a amarnos a nosotros mismos y disfrutar nuestra propia compañía, entonces podremos ser amados y valorados por nuestra pareja.

Una de las mejores recomendaciones que se le pueden dar a alguien pasando por una ruptura amorosa es: vive tu proceso de despedida. El proceso de despedida consiste en una serie de fases o etapas que son vividas, no necesariamente en orden, y no necesariamente una sola vez.

1) Negación. “¡No no puede ser!” “Esto no nos puede estar pasando a nosotros” “Es algo transitorio, una etapa, pronto volveremos”.

2) Rabia “¡Maldita sea!” “Cómo es posible que no valorara todo lo que hice por él o ella!” “¡Soy un(a) tonto(a), me debí de haber dado cuenta antes!”. La rabia puede ser dirigida a la otra persona o a nosotros mismos.

3) Negociación. Nos inunda una repentina esperanza y comenzamos a imaginar las diferentes formas en que podemos recuperar la relación. Esta es la fase en donde rogamos, suplicamos, llevamos serenata, hablamos con la suegra, hacemos mandas. Prácticamente cualquier cosa con la idea de que aún hay algo para recobrar nuestro viejo amor.

4) Depresión. No encontramos sentido en nuestra vida sin nuestra pareja y llega una profunda tristeza acompañada de la pregunta ¿y ahora qué? Sentimos como si nos hubieran amputado una parte de nosotros.

5) Aceptación. Es el momento de reorganizar nuestra vida, de permitir aceptarla situación, aprender las lecciones de vida y ser felices con nosotros mismos.

¡Cuidado! Tu ciclo de duelo puede estar detenido sí:

A) No puedes dejar de llorar o sufrir.
B) No has llorado ni sufrido.

Si estás pasando por esto, sé valiente. Busca un psicoterapeuta que te guíe por un camino saludable de duelo y separación.

Remedios para un corazón roto:

1) Llora: las lágrimas lavan el alma, limpian las penas y te alivian el corazón. Pero debes saber cuándo parar y secarte el llanto para llenarte de propósitos.

2) Haz ejercicio. Trata de inscribirte en el gimnasio o practica un deporte. Mantener tu mente ocupada será una buena dosis de olvido, porque ya tienes otros intereses.

3) Cuídate. Duerme bien, come bien, relájate y pon tu bienestar primero.

4) Leer un buen libro: mantendrá la mente sana y libre de malos pensamientos.

5) Mantente ocupado, estarás tan cansado en las noches que dormirás muy bien.

6) Si es mucha tu tristeza o ya ha durado mucho, sientes que no puedes ser útil a tus hijos o tu familia, busca ayuda profesional. Muchas veces no queremos reconocer que lo necesitamos, pero siempre será bueno para ti.

Lic. Cristina Kennington Westmark
lic_cristina@psipre.com
www.psicologiapreventiva.com.mx