¿Cómo proteger a tus hijos sin "ahogarlos"?

¿Cómo proteger a tus hijos sin “ahogarlos”?

Dice Khalil Gibrán en su libro El Profeta: Tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida, deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen.

Estas palabras son muy fuertes para aquellos padres para quienes resulta muy difícil soltar a sus hijos. Es probable que piensen que son palabras inaceptables. Sin embargo, ellos mismos, como hijos, tuvieron que soltarse de sus padres para poder seguir adelante y elegir su propia vida. A fin de cuentas, así es.

Los padres somos como un canal a través del cual se genera la vida de alguien más, pero no somos cadenas que amarran o yugos que dominen. Es un verdadero honor ser bendecidos por Dios con el regalo de la paternidad y coparticipar de la creación, por lo que ser padres es una forma de servir y de cumplir con una misión específica, pero en ningún momento significa privar de la libertad a ningún ser humano.

Cuando nos encontramos con padres que no pueden soltar a sus hijos en la justa medida, de acuerdo a sus etapas de desarrollo y madurez, encontramos en ellos algunas causas detrás de ese apego, generalmente, miedo u obsesión.

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Entendemos que los padres debemos ayudar y proteger a nuestros hijos durante su vida, pero de esto a ahogarlos o inutilizarlos con nuestra sobreprotección, hay una gran diferencia.

Los padres debemos acompañar a nuestros hijos, observarlos y dejarlos ir en la medida en la que veamos que ya son capaces de enfrentar las cosas por ellos mismos.

¿Qué pasaría con un niño al que jamás le permitiéramos caminar por temor a que se cayera?, ¿qué sucedería con un hijo al que no le permitiéramos tomar decisiones por temor a que se equivocara?, ¿cuándo y cómo aprendería un ser humano a vivir en libertad si jamás se la damos?

Recordemos que las cosas que no se practican, no llegan a dominarse o, simplemente, no se aprenden. ¿Qué queremos que nuestros hijos aprendan?, ¿qué deberían aprender nuestros hijos para cuando nosotros no estemos?, ¿hasta donde estamos evitando que nuestros hijos aprendan lo que necesitan aprender para llegar a ser personas responsables, libres e independientes?

Si amas a tus hijos, entonces, debes protegerlos, no sobreprotegerlos. Proteger es acompañar y dejar ir a los hijos cuando estén listos para ello. Sobreproteger es quitarles la oportunidad de crecer y aprender. Un buen padre sabe cuándo dejar ir a su hijo. Un buen padre educa para la libertad con responsabilidad y ofrece experiencias de aprendizaje en donde caerse y equivocarse es parte del proceso natural de crecer y aprender.

Te invito a que permanezcas siempre al lado de tus hijos y los acompañes en su vida, pero también a que los dejes vivir sus propias experiencias. Ellos crecerán sanos, fuertes, valientes, seguros y confiados porque saben que estás ahí y cuentan con tu amor, no te conviertas en un obstáculo que los llene de frustración y resentimiento.

Conviértete en la mano que los apoya para levantarse, en los brazos siempre abiertos para cuando necesitan consuelo, en esa mente dispuesta a entenderlos aunque piensen diferente a ti, en ese corazón noble que los respeta y los ama al grado de dejarlos ir cuando lo requieren. Si así lo haces, ellos finalmente regresarán y lo harán con agradecimiento.

María Lourdes Valdés Conte
lourdesvaldes77@gmail.com