Por Vicente Campos
Quiero bajar de peso. Voy a dejar de fumar. Conseguiré un aumento. Realizaré mi sueño. ¿Por qué nos cuesta tanto mantenernos firmes en nuestros propósitos?
Los autores del audiolibro “Influencer: The Power to Change Anything” parecen haber dado con la causa. Tendemos a enunciar como propósito, lo que en realidad queremos como resultado.Me explico: Cuando decimos “quiero bajar de peso”, estamos hablando del resultado que esperamos tener. Pero al poner como propósito el resultado, nos quedamos sin un plan de acción.
Por Gerardo Guerra Rosas
Twitter: @GeraGuerra
¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué cada vez que venimos lidiando con algo doloroso en nuestra mente tratamos de evadir el asunto? y prendemos el radio, ponemos alguna canción o distraemos nuestra mente con algún compromiso pendiente, etc. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo enfrentar esa ola que se avecina hacia nosotros? Quizás la respuesta más rápida pueda ser que es porque ésta nos aplastará y quién sabe si salgamos vivos de toda esta marejada de pensamientos depresivos.
Leía en uno de mis libros favoritos acerca de un hombre que soñaba frecuentemente el encuentro con un león que lo perseguía feroz, un sueño que lo aterraba.
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
- Mario Benedetti
Este entrenamiento forma parte del Programa para Certificarse como Compassion Fatigue Educator por la Green Cross Academy of Traumatology
www.greencross.org
“Los síntomas del Desgaste Profesional por Empatía, tienen el potencial de desbaratar, disolver y destruir carreras e incluso vidas y por ello deben de tratarse con gran seriedad” (1
Por Pablo Jimenez
Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am. Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.
Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.










