Recuerdo que tanto en la Escuela como en el Seminario cada maestro que se presentaba al inicio del curso nos decía (en serio o en broma) que su materia era la más importante, ya sea porque el contenido de ésta era de gran trascendencia para nosotros o porque simplemente quería que le pusiéramos atención en la clase y no nos distrajéramos con otras cosas.
Con lo anterior, quiero decir que en la vida hay elementos que verdaderamente son importantes y hay otras cosas que no lo son tanto. Por esto mismo, es necesario que cada uno de nosotros haga una jerarquía de valores para dar el justo valor a las cosas, de modo que no estemos enfocando toda nuestra existencia a cosas que no valgan la pena. No debemos desperdiciar el tiempo tan valioso en cosas intrascendentes y de poco valor. Es necesario buscar aquellas cosas que son valiosas ante Dios.
En la actualidad, lamentablemente, muchos de nuestros jóvenes han dejado a un lado los sueños y las ilusiones, otros más han perdido el panorama general de lo que el mundo les puede ofrecer, sólo se quedan con lo que les rodea; para ellos sólo lo que ven es suficiente, sofocando así todo el potencial que tienen y dejando el gran abanico de posibilidades a unas cuantas y pequeñas experiencias de la vida.
Uno de los grandes problemas en la actualidad es el “desorden” que hay tanto en la sociedad como en la familia y a nivel personal. Hay un desorden en la sociedad en cuanto a los valores, especialmente en referencia a la verdad, de modo que lo que antes era verdadero ahora ya dejó de serlo, simple y sencillamente porque ahora ya nadie tiene la verdad, todo es subjetivo.
Vemos un desorden político, económico, de leyes y principios. Leyes vienen y van, autoridades aparecen y desaparecen de sus puestos, nuestra moneda pierde cada vez más su valor, por tantos moviemientos que se realizan por unas cuantas personas, creando así una inestabilidad social.
En la familia, las cosas parecen estar al revés; ahora los hijos son los que mandan y dirijen a los padres que sólo deben obedecerlos, y si los papás no cumplen con los “caprichos” de los hijos, éstos últimos los amenazan con dejar el hogar.
Hay un desorden en lo individual, por eso vemos que en muchas personas no hay control sobre lo que comen o lo que compran, muchos en nuestra sociedad se vuelven compulsivos en la obtención de bienes y falta la serenidad necesaria para darle a cada cosa el justo valor.
En el mundo de hoy, hablar de virtudes resulta un tanto cuanto obsoleto, sobre todo de las virtudes cardinales, es decir, de aquellas que nos ayudan a moderar y equilibrar nuestras emociones, sentimientos, afectos, inclinaciones y decisiones.
!Cuán peligrosas pueden ser las cosas cuando no se saben usar! El Internet, el Facebook, el Twitter, los juegos de video, etc. todas estas cosas, que son herramientas de trabajo o de sana diversión, pueden volverse en nuestra contra cuando les damos un valor que no tienen o un tiempo que no merecen.
Simplemente, ¿Cuánto tiempo nos pasamos frente al televisor viendo programas de supuesto "entretenimiento"?
Por esto mismo nos debemos preguntar ¿cuánto tiempo le dedicamos a un buen libro, a la convivencia "cara a cara" con nuestros seres queridos o a una buena tardeada con los amigos sin hacer del alcohol el centro de la reunión?, ¿cuánto tiempo le dedicamos a la oración o a nuestro encuentro personal con Dios?
El tiempo pasa rápido y cada vez más rápido, lo que hacemos a diario es lo que está marcando el rumbo de nuestra vida y nuestra existencia. Así como se dice por ahí, “dime con quién te juntas y te diré quién eres”, también podemos afirmar: “dime qué haces y te diré quién eres”, ya que nuestras acciones definen la calidad de nuestra vida, lo que somos y lo que seremos.
Deja para mañana lo que no tienes que hacer hoy y ¡realiza hoy lo que no puedes dejar para mañana!. Lo que vale la pena no lo puedes remitir para otro momento. San Pablo ya nos dijo que "la vida es corta" y por lo mismo no podemos perder tiempo haciendo lo que no nos aprovecha para la vida y sobre todo para nuestra salvación. Cada minuto cuenta, cada instante es tan grande que no vivirlo a plenitud es casi como si no hubiésemos existido por unos momentos.
Es absolutamente necesario hacer una jerarquía de valores donde podamos ubicar cada realidad en su lugar y no vivir en ese desorden que además de desubicarnos nos hace perder el tiempo y hacer que lo más valioso de la vida se nos vaya de las manos.
Fuimos creados para algo increíblemente grande y nuestra misión es hacer aquello para lo que fuimos llamados, nuestro trabajo en este mundo y en este momento histórico es hacer que valga la pena nuestro "aquí y nuestro ahora" para nosotros mismos y para nuestro prójimo, LO DEMÁS…ES LO DE MENOS.
Por: Padre Roberto Figueroa
“Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; …. un tiempo de guerra y un tiempo de paz”. Eclesiastés 1 ,4 . 3, 1-8
4 comentarios
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rosy burciaga
Martes, 05 Febrero 2013 05:27
Dr,. Cesar Lozano,. Me encantan sus mensajes, muy valiosas las lecturas, Todo es verdad , solo que no lo llevamos a la práctica, nos falta mucho por hacer.- Exacto.- No dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy y viceversa dejemos para mañana lo que no podamos hacer hoy. Porque por eso sufrimos del estress.- Estoy aprendiendo mucho, con estos mensajes,. Gracias,. Dios lo bendiga, SALUDOS
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mirtha contreras
Martes, 29 Enero 2013 22:51
Padre uste da unas ensenanzas bellisimas muy profundas y espirituales.Dios le bendiga.
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Judith Juárez Ordaz
Martes, 15 Enero 2013 18:05
Muy real y muy bonita lectura, la cual nos pone a pensar en lo que estamamos haciendo o dejando de hacer el dia de hoy, que tanto valoramos nuestro tiempo, nuestra casa, que cantidad o calidad de tiempo estamos con nuestros hijos..
que tanto nos acercamos a Dios para conocerlo y dar gracias por lo que tenemos..
Estoy muy feliz por la lectura y me la llevo para que sea conocida por mis seres queridos... -
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sofia soto lucio
Martes, 20 Noviembre 2012 03:41
muy interesantes todos sus libros comentarios y reflecciones
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