Roberto Figueroa
“Este es el mandamiento mío: que se amen unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Serán mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo más siervos, porque un siervo no está al corriente de lo que hace su amo; los llamo amigos porque les he comunicado todo lo que he oído a mi Padre. Jn. 15, 9-10








“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.” 1 Corintios 13, 1-3
“Cuando ustedes oren, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan”. San Mateo 6, 5-8
“Cuando ustedes oren, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará”. Mateo 6, 5-6
Para muchos el amor es un sentimiento muy hermoso e inexplicable, pero ¿serán los sentimientos quienes gobiernan la realidad del amor?




