viernes, 10 de septiembre de 2010.

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La fuerza del corazón.

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Al corazón se le ha dado también un valor sentimental ya que hablar de amor, amistad, afectos es hablar del corazón y por eso vemos en el día del amor y la amistad corazones por todos lados...

“La mirada de Dios no es como la del hombre: el hombre ve las apariencias, pero el Señor ve el CORAZON”   1 Sam 16, 7

Tanto en el ambiente médico, como en el social y espiritual, el corazón tiene una importancia peculiar, no sólo en estos tiempos, si no desde hace varios miles de años. Para quienes ejercen la medicina el corazón es el músculo más importante porque es lo que bombea  la sangre a todo el cuerpo. Se detiene el corazón y está en suspenso la vida de una persona. Son varias las funciones de esta parte de nuestro cuerpo y su valor para todas es inalcanzable.

Al corazón se le ha dado también un valor sentimental ya que hablar de amor, amistad, afectos es hablar del corazón y por eso vemos en el día del amor y la amistad corazones por todos lados. Si queremos decirle a alguien que se le ama o simple y sencillamente que se recupere, se le lleva un globo en forma de corazón con frases como “I love you” o “recupérate pronto”. El Corazón es una forma de encarnar toda el área afectiva del ser humano. Por eso cuando entre dos personas que se aman hay una decepción se menciona la tan conocida frase de “me partiste el corazón”.  El corazón aparece como lo más fuerte o como lo más débil; como lo más cuidado o como lo más vulnerable, es por eso que lo protegemos tanto y buscamos dañarlo lo menos posible.

Las referencias bíblicas en torno al corazón resultan casi incontables. Prácticamente en toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento se nos habla del corazón como el lugar donde reside tanto lo bueno como lo malo. Para los escritores sagrados el corazón es el espacio del ser humano del que Dios se vale para mover a cada uno a cumplir su voluntad. El lenguaje bíblico expresa por corazón más que sólo los sentimientos y vida afectiva, lo más íntimo que existe en todo ser humano, abarca primordialmente sus pensamientos, proyectos, sus memorias y sobre todo su conciencia. En las Sagradas Escrituras el corazón no tiene un sólo sentido, sino que se aplica a varios aspectos de la vida del hombre de acuerdo a lo que se esté hablando en ese momento concreto. Lo que sí es constante en los diferentes sentidos en que se pueda aplicar es que el corazón tiene que ver con el interior  con aquello que no es fácil de expresar con palabras. Sólo quien lo ha sentido o ha vibrado con esto es capaz de comprenderlo.

Podemos descubrir varios tipos de corazones. En este artículo destacaremos seis: 3 en un sentido negativo y 3 en positivo.

1.- Corazón Duro: Se tarta de aquellas personas que se caracterizan por su insensibilidad. Son incapaces de conmoverse al ver una persona tierna, no expresan compasión por los demás y ordinariamente viven para sí buscando sólo su propio interés y beneficio.En el Antiguo Testamento tenemos el caso del Faraón de Egipto que no se inmutó ante el sufrimiento de los hebreos ni de su propio pueblo que padecía por las plagas. Sólo hasta que éstas tocaron lo más cercano a él y se vio afectado directamente, cedió, no por compasión, sino por humillación. Esto lo podemos ver en el libro del Éxodo 4, 21ss y Deuteronomio 15, 7.

2.- Corazón Débil: Hablamos de debilidad cuando a una persona le resulta difícil mantenerse en un compromiso ya establecido o cuando cede fácilmente a las apetencias de la carne, buscando sólo el placer y satisfacer necesidades pasajeras, cuando sus convicciones se vienen abajo por buscar cosas que no valen la pena. Ordinariamente estas personas tienen muy poca fuerza de voluntad y no saben decir: “no” a lo que es importante decirlo: vicios, juergas, infidelidades, etc. Lo complicado de la debilidad del corazón es que constantemente se cae en problemas porque una vida irresponsable siempre traerá consecuencias desastrosas. Podemos ver la Carta de San Pablo a los Romanos 1, 24.

3.- Un Corazón Egoísta:  ¿Qué pasaría si nuestro corazón no bombeara la sangre y que se quedara con toda en un instante? Ciertamente se inflaría y estallaría. Es imposible que pueda contener toda la sangre del cuerpo. Se necesita que la reciba, la limpie y la envíe nuevamente a todo el cuerpo. Una persona con el corazón así es aquella que quiere todo para si misma. No comparte, no da ni ofrece. La mayor alegría está en poseer. Lamentablemente todo lo que está a su alrededor muere como sucedería con el cuerpo, porque es difícil mantener una buena relación con alguien que sólo habla de sí, se busca  a sí misma y sólo le interesa su propia persona y beneficio. Esto lo podemos ver con el profeta Ezequiel 11, 19 y 36, 26. Jesús en el Evangelio nos invita a cuidar el corazón y formarlo porque es de ahí de donde salen todas las cosas malas, los asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, injurias, etc. Mateo 15, 18. De la abundancia del corazón habla la boca. En pocas palabras: Somos lo que decimos. Una persona que siempre se expresa mal de los demás, que sólo desea ofender y su boca no la utiliza más que para proferir amenazas no nos da a pensar otra cosa sino que su interior está cargado de odio, resentimiento y maldad. ¿Qué hay que hacer? Purificar el corazón, como bien dice el Salmo 50: “Un corazón puro tú nunca lo desprecias, Señor “No hay nada más hermoso que un corazón limpio. Jesús lanza dentro de las bienaventuranzas la siguiente “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” Mateo 5,8. Un hombre de corazón puro lo refleja en una mirada limpia, transparente y llena de paz.

¿Qué significa entonces tener un corazón Puro? Significa tener:

1.- Un corazón generoso: La generosidad es un don porque lo recibimos de Dios, pero también es un ejercicio constante, donde la mano no es la que debe moverse principalmente, sino el corazón. Dar implica despenderse y para hacerlo hay que ser capaces de llegar hasta las últimas consecuencias. Bien decía la Madre Teresa de Calcuta: “caridad es dar hasta que duela” Esto lo podemos ver claramente en el Libro del Deuteronomio 15,7.

2.- Un corazón Misericordioso: Perdonar no es cosa fácil y más cuando nos ofendieron fuertemente. Podemos hacerlo de dientes para fuera, pero sabemos que esto no transforma, no mejora la situación ni la relación con los demás. Por eso Jesús nos invita a perdonar de corazón, desde lo más profundo de nuestro ser. Esta es la única forma de llegar a la paz completa.

3.- Un corazón Recto: No hay nada más estimable que una persona coherente, justa y bondadosa, en ella se puede confiar y llegar a los grados más altos en la amistad. Un amigo de corazón recto es verdaderamente un tesoro, invaluable es tenerlo de nuestro lado y cerca de nosotros. Saber que lo que dice es verdad y que a veces aunque duela lo que hace por tu bien. Eso no tiene precio. Salmo 37 (36), 18; Salmo 32 (31), 11.

Ahora bien ¿cómo está tu corazón? ¿De qué lo has llenado?
Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.

Padre Roberto Figueroa Mendez

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Nos interesa tu comentarios sobre este articulo (1)

la fe
yo creo en dios,pero en ese dios que existe dentro de mi aquel que en todo momento esta a mi lado aquel al cual no tengo que buscar por que el ya me ha
encontrado.yo admiro a toda personaque su fe lo gobierna, pero mi sentir es similar a ellas pero no igual creoen dios por que se que vive y cada dia lo siento
pero no puedo vivir creyendo que el es una imagen o semejansa de algo que el hombre creo.el vive nadie jamas lo han visto,nadie jamas ha sabido como es su
imagen.por eso es que para llegar a el la mejor manera es atravez de la fe y el amor, son buenos sus pensamientos y los respeto pero esto es lo que yo pienso.
teresa de jesus pardo carranza , agosto 22, 2010

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